Una Carta para Todos los Delegados al Sinodo de la Familia 2015

Somos un grupo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales católicos que, junto con nuestras queridas familias y amistades, hemos pasado estos últimos días no lejos de vosotros, en Roma, para consolidar el trabajo de dos años, un recorrido emprendido al lado vuestro para preparar los dos Sínodos sobre la Familia.

Queridas hermanas y hermanos en el Sínodo sobre la Familia,

Saludos de la recién nacida Red Global de personas Católicas Arcoíris!

Somos un grupo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales católicos que, junto con nuestras queridas familias y amistades, hemos pasado estos últimos días no lejos de vosotros, en Roma, para consolidar el trabajo de dos años, un recorrido emprendido al lado vuestro para preparar los dos Sínodos sobre la Familia.

Procedemos de más de 30 países del mundo, a nivel individual o como representantes de grupos, y nuestro empeño es ofrecer la presencia de personas como nosotras en la vida de nuestras iglesias locales (como también en muchas otras actividades). Los últimos años no han sido un camino fácil! Muchos en nuestra Iglesia pensaban servir a Dios desaprobándonos, y algunos todavía lo creen, sobre todo en el interior de la jerarquía; pero os podemos decir con alegría que hemos mantenido viva nuestra confesión de fe católica! Hemos mantenido la fe bajo la persecución, y estamos listos y listas para unirnos a vosotros en el anuncio gozoso del Evangelio al que el Papa Francisco nos ha llamado.

Porque Dios es maravilloso, hemos descubierto que a través de esta condición nuestra de “últimos” entre el pueblo de Dios, el Espíritu Santo nos ha dado una capacidad sorprendente (al menos para nosotras y nosotros) de levantarnos y contribuir, sin tenerle miedo a quien nos teme, sin resentimiento ante la falta de acogida, la burocrática avaricia de espíritu y la deshonestidad a las que estamos continuamente sometidos y sometidas. Hemos aprendido que no importa lo que la Iglesia puede hacer por nosotras y nosotros, sino lo que podemos hacer nosotros y nosotras por la Iglesia.

Necesitamos estar todavía más preparadas y preparados para unirnos a vosotros en la labor de difundir el Evangelio y apoyar a las familias en las cuales (como muchas veces nosotros mismos experimentamos) Dios se complace. Debemos apoyarnos mutuamente, y apoyar a quien es más vulnerable, a nivel mundial, sobre todo en los Países que nos criminalizan y hasta piensan dar gloria a Dios matándonos. Debemos ser capaces de compartir las informaciones, contrastar las falsedades y animarnos mutuamente en nuestras necesidades, y reforzar a nuestras familias, sobre todo donde las leyes aún no garantizan su protección. Así decidimos crear una red global para unir grupos LGBTI católicos, nuestras familias y amistades, así como otras personas cristianas y gente de buena voluntad. Esto nos permitirá estar aún más preparados para compartir experiencias, historias de vida y ejemplos de buenas prácticas: pequeños milagros de Amor.

Queremos construir nuestra red de manera que os seamos útiles, aunque sepamos por una larga experiencia que muchos de vosotros tenéis miedo a comunicaros con nosotras y nosotros, hasta de forma discreta, por no hablar de la forma oficial! Habiendo aprendido a vivir con Jesús, a no ser consternados por las falsedades y mentiras a las que algunos de vosotros aún se apegan y que encima se hacen pasar por “enseñanza de la Iglesia” nos encontrareis perseverantes, porque nos sabemos amadas y amados. Ante la casi total ausencia de pastores que se expongan, hemos recorrido este camino de confianza y amor con un Pastor que no se ha avergonzado de darse a sí mismo hasta la muerte por nosotros y nosotras, Uno cuya voz escuchamos, Uno con el que no estamos compitiendo, y frente a cuya luz, todos los demás que se definen pastores, pueden ser juzgados por sus frutos. Firmes en este convencimiento, os podríamos sorprender con nuestra mansedumbre!

Os escribimos para enviaros nuestros ánimos para los días de vuestro encuentro sinodal, así como para los meses y años venideros, de manera tal que todas y todos nosotros empecemos a vivir las inspiraciones de este nuevo momento que está viniendo a la luz, descubriendo nuevas formas de celebrar a la familia, en vez de condenarla; un vino éste que amenaza con romper los viejos odres.

Nos entusiasmó la maravillosa homilía del Papa Francisco la semana pasada en Filadelfia, en la que describió las consecuencias de las amonestaciones, sea de Jesús sea de Moisés, para los que quisieran retener al Espíritu.

Hemos rezado por vosotros en cada Misa de nuestro encuentro y os pedimos que recéis por nosotras y nosotros, confiados en que pronto nos podremos encontrar a la luz del sol, con alegría. Porque nos ha sorprendido descubrir a lo largo de los últimos años, no obstante todo y porque nada hay imposible para Dios, que nos hemos hecho compañeras y compañeros de viaje con vosotros en la vida del Evangelio, y participes de todas las actividades con alegría.

Con los más calurosos saludos de vuestras hermanas y vuestros hermanos arcoíris en Cristo.

Roma, Fiesta de San Francisco de Asís, 2015

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